Amigas, aqui un texto sobre el valor del dinero, el ahorro y la inversión que me envió Alexandra.
Enseñar sobre el dinero es más importante de lo que muchos creen. Según algunos expertos, las personas más exitosas son aquellas que manejan mejor tres aspectos: las relaciones interpersonales, el tiempo y el dinero. Por esto, “estos tres aspectos son altamente importantes en el proceso de crecimiento y desarrollo del niño”, afirma Annie de Acevedo, psicóloga infantil. Además, dice, “es la mejor forma de afianzar en ellos hábitos que los hagan productivos, eficientes e independientes y para que no desperdicien su talento”.
El proceso de aprendizaje sobre el manejo del dinero puede empezar desde los 6 años cuando el niño empieza a reconocer el concepto de cantidad, símbolos y números. Alrededor de los 10, se puede enseñar el concepto de ahorro. Aquí es donde los juegos ayudan más, porque proporcionan un aspecto físico a lo que se está explicando. Darle la posibilidad de tener una cuenta de ahorros en un banco puede desarrollar la disciplina financiera. Así, él aprenderá desde pequeño a tener responsabilidad y autonomía. Otra opción es el sistema de las tres alcancías. Con él se le enseña al niño a distribuir el dinero en caridad, ahorro e inversión y ya tiene un elemento para aprender a asumir riesgos.
En la adolescencia se puede hacer un presupuesto mensual, elaborado entre padre e hijo. Este presupuesto debe incluir los fines de semana y las prioridades que tenga el adolescente. Si el dinero no le alcanza, no se puede rescatar al muchacho. Lo que se debe hacer es sentarse a revisar qué pasó con el dinero. La psicóloga De Acevedo asegura que así usted le está enseñando a su hijo a planificar y distribuir de forma adecuada lo que tiene y recibe. En este proceso de enseñanza, las mesadas deberían ser el reconocimiento por tareas o por logros en deportes y estudios y no por hacer las cosas que son de su responsabilidad. Lavar el carro los domingos es una buena labor para remunerar. Los muchachos a esta edad deben aprender también a pagar los impuestos. Por ejemplo, si tiene carro, que los impuestos de este salgan de su mesada (incluirlos dentro de sus obligaciones).
Todo esto difícilmente se logra si no se tiene una educación financiera, que reconozca el valor del trabajo, pero que se entienda que se trabaja para servir y no solo para recibir plata. También, que muestre cómo detrás del dinero siempre hay cosas más importantes.
MAURICIO HERRERA
maherrera@fp.skandia.com.co
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viernes, 23 de noviembre de 2007
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